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Opio

mayo 19, 2010

Fritz mantiene la mirada entreabierta. El frío cegador impide la concentración. Sin embargo, no puede dejar de observar al frente. No puede permitir que nadie penetre en el perímetro de seguridad. Su compañero Niet, acurrucado junto al nido de ametralladoras mantiene entre sus dedos la poca munición disponible. La guerra no descansa. La luna de otoño ilumina ténuemente. Los sonidos de la naturaleza se mezclan con la respiración de los dos soldados. El frio penetra en las mentes, perturbadas por los combates incesantes. En un instante, la niebla se espesa entre las sombras. Los soldados imaginan una vida más allá de los estruendos. Cierran los ojos. El perimetro se disuelve en la noche…

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One comment

  1. Sueña una paz justa sin fronteras, Fritz



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