h1

Insomnio

diciembre 30, 2010

El soldado Fritz amaneció sin que el sueño hiciera acto de presencia esa noche. El fragor de la batalla se había incrustado en su inconsciente. Una astilla que palpitaba en su alma. Sus ojos habían perdido brillo. Su alma había sido testigo de la pérdida de sus camaradas. Ahora estaba solo en una compañía que no era la suya. Los escalofríos del insomnio hacían mella en sus nervios. El hambre, la sed y el frío se mantenían adheridos a su piel, como una capa de nieve perpetua.

La batalla física se mezclaba con el conflicto vital que le embargaba. Su vida se resquebrajaba al mismo ritmo que sus sueños. Las heridas de guerra no cicatrizaban con el tiempo. Su dolor impregnaba el corazón. No sabía cuando terminaría el sufrimiento. La sangre de los caídos nublaba sus ojos, pero no le permitían conciliar el sueño. Un día más, el fusil ocuparía el lugar de sus ilusiones. Un día más…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: